Pero ese momento, el natural de un Sádico y una masoquista, engendra en ambos un instante único donde dejan de ser esos humanos mediatizados por normas y complejidades para convertirse en los seres mas libres.
Gracias siempre, por disfrutar de su propio placer de fustigar mi cuerpo mientras encuentro y regalo lo que podríamos llamar alma.


