En esa libertad, las perras ponemos en nuestro Dueño el poder, nos entregamos a su manera de vivir la relación y disfrutarla, esa es nuestra libertad.
Abrirse al juego y a los deseos aumenta nuestras sensaciones y emociones, nos permite descubrir mas ese interior que a veces encerramos con una fuerte armadura.
Y en el juego, conseguimos salir de nuestro convencionalismo que nos aprisiona mas que ninguna jaula.


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