Pero ese momento, el natural de un Sádico y una masoquista, engendra en ambos un instante único donde dejan de ser esos humanos mediatizados por normas y complejidades para convertirse en los seres mas libres.
Gracias siempre, por disfrutar de su propio placer de fustigar mi cuerpo mientras encuentro y regalo lo que podríamos llamar alma.



Esas marcas me inspiran alegría. Supongo que no lo harían en cualquier otro cuerpo, pero en el tuyo, con Él al lado, me parecen bellas, muy bellas, como vosotros.
ResponderEliminarUn besazo. Os quiero.